Detrás de Amapola

Hace un año, cuando Amapola cumplió su primer año, jamás imaginé todo lo que iba a crecer, evolucionar y transformarse.
Lo que empezó como una búsqueda personal por crear algo diferente, terminó convirtiéndose en una marca llena de historias, procesos, aprendizajes y personas que conectaron con mis piezas de una forma que todavía hoy me emociona.
Amapola nació de la búsqueda de algo distinto. De encontrar piezas con más identidad, más alma y con las que realmente pudiera conectar. Y sin darme cuenta, la búsqueda terminó convirtiéndose en mi forma de crear.
Soy Patricia Pardiñas, diseñadora de joyas en plata 925, y detrás de cada pieza hay un proceso hecho completamente a mano, donde cada detalle tiene intención.
Me inspira lo imperfectamente humano, las historias reales y los objetos que guardan una historia. Un dibujo hecho por un hijo, la huella de una mascota, una inicial o un símbolo que acompaña un momento importante.
No busco crear joyas idénticas entre sí.
Busco crear piezas que conecten, acompañen y se vuelvan parte de quien las usa.
Así nació Amapola: como una manera de transformar recuerdos, emociones e historias en algo que pueda quedarse para siempre.
